viernes 5 de marzo de 2010

Coincidencia Penagos ( con motivo de la entrada anterior)

Estoy leyendo una difamatoria e infame biografía de Miguel Hernandez, publicada de modo oportunista con motivo del centenario por un tal Eutimio Martin, y entre las insidiosas afirmaciones que vierte sobre el noble poeta pastor encuentro estos versos adolescentes escritos por Hernandez:

              "(...)deciros que pienso hacer
                con poesías de las dadas
                a la luz y  las que están
                sin ver la luz para nada
               -que son bastantes-un libro.
                ¡Un libro, un libro!¿Os extraña?
                Pues que no os extrañe.¡ Un libro!
                un bello libro que vaya
                ilustrado por Penagos (...)"

Item más: y acabo de encontrar esto de Alberti


Llegué a Madrid.
Yo venía  del mar de Cádiz.
Y vi,  ¿qué vi, qué es lo que veía? 
Un Madrid lleno de ti. 
Vestidas o no, risueños
finos, gráciles halagos,
nuevas mujeres, ensueños
de Rafael de Penagos
¿Qué vi, qué es lo que no vi?
El aire lleno de ti.  


6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Podrá ese tal Eutimio difamar e infamar durante toda su vida: Miguel Hernández está en nuestros corazones desde que tengo memoria y para siempre. Sé que no hablo solamente por mi.

Qué tiernos esos versos de sus sueños adolescentes: mal sabía él que, con el tiempo, lo sobrepasaría en fama.

Blanca Andreu dijo...

En cuanto a Eutimio: Desde luego, María Jesús. Parece un demonio intentando arrancar plumas del ala de un ángel.

En cuanto a los versos: me encanta la idea de que a Miguel Hernandez le apeteciera que ilustrara su libro Penagos.

Paloma Corrales dijo...

Da rabia porque al final estas "difamaciones" se convierten en verdades absolutas y es difícil desdecirlas, como los poemas que le atribuyen a Neruda, o a Borges...

Saludos.

Ps. saluda a tu hermano Fernando de mi parte.

Elvi54 dijo...

Así que, ¿se trata de difamaciones? Es un alivio, pero ¿cómo saberlo de verdad? Es esa duda la que incomoda. En todo caso, lo que queda del poeta es su poesía que no es poca cosa.

Isabel Romana dijo...

Se ha levantado una polvareda con esa inmunda biografía. Y aunque, como dice mariajesúsparadelas, Miguel Hernández vive en nuestros corazones, no hay que consentir semejantes burradas y difamaciones, por justicia, en primer lugar; y en segundo, porque pueden leerla personas que no lo conocieran y entonces...
Abrazos.

Blanca Andreu dijo...

Yo estoy afilando mis cuchillos para hacerle la disección


El cabo de Finisterre tiene perfil de ballena

Este encuentro fue junto a un órgano

Este encuentro fue junto a un órgano
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